Caravaggio

1571 – 1591

Michelangelo Merisi, conocido con el nombre de Caravaggio, nace probablemente en 1571 «de muy considerados ciudadanos puesto que su padre era maestro de casa y arquitecto del marqués de Caravaggio». Huérfano a temprana edad, fue enviado en 1584 por su hermano Battista a Milán como aprendiz en el taller de Simón Peterzano, «un pintor mediocre» (según Rudolf Wittkower) que se consideraba discípulo de Tiziano, calificación desmentida por su obra de manierista tardío.

Muy poco, casi nada, se sabe juventud de Caravaggio: un cronista antiguo afirma que «estudió con aplicación en Milán durante cuatro o cinco años, aunque de cuando en cuando hiciera alguna extravagancia». Las noticias de cierto homicidio y un encarcelamiento, son probablemente fruto de la invención, de la misma manera que no hay pruebas de su supuesta estancia en Roma en el séquito de Peterzano.

Después de un posible viaje a Venecia, «a la edad de veinte años aproximadamente» y hacia finales de 1591 o principios de 1592, deja Milán y marcha a la Roma de Clemente VIII en busca de fortuna.

1592 – 1594

En Roma, Caravaggio se vio obligado a Ilevar en sus comienzos una vida llena de fatigas y penuria. Según Baglione es «pobre e inexperto, mordaz y altivo», principiante sin crédito, trabaja junto a un pintor siciliano «que tenía un taller de obras bastante burdas haciendo cabezas por un ochavo cada una y hacía tres al dia». Se hospeda en casa de Pandolfo Pucci, donde pasa la noche con una ensalada que le sirve de entremeses, de comida y de postre, y aun de acompañamiento y mondadientes, por lo cual llama a su patrón y benefactor «Monseñor Ensalada».

Trabaja después junto al pintor Antidevuto della Grammatica, y más tarde cae enfermo y debe permanecer una temporada en el hospicio de los pobres de la Consolación. Finalizada su convalecencia, trabaja junto al Caballero de Arpino, quien le enseña a pintar flores y frutas tan bien imitadas que «por él adquirieron ese mayor encanto que hoy tanto deleita».

Se tienen noticias de su posterior asociación con Próspero Orsi, pintor de grutescos. A este período pertenecen sus primeras obras, entre las que destacan el Baco y el Joven con cesto de frutas. A pesar de las penurias, materiales y artísticas, se va formando el talante de un importante pintor.

1595 – 1599

Giovanni Baglione, narrando la vida de Caravaggio continúa diciendo: «después intenta vivir por sí mismo ya hace algunos cuadritos retratándose en el espejo. Pero no tiene éxito al tratar de darles salida, con Io que se reduce a mal término y sin dinero, de manera que algunos caballeros le ayudan por caridad; en tal situación le conoce el cardenal Del Monte, quien, por deleitarse mucho con la pintura, le acoge en su casa, y Caravaggio, teniendo empleo y provisión, adquiere ánimo y crédito».

Gracias a la amistad del cardenal, convertido en protector suyo, el pintor se pone en contacto con otras muchas familias patricias, como los Giuliani, los Mattei y los Crescenza. Caravaggio pinta para Del Monte Los músicos , El éxtasis de San Francisco y La buenaventura.

Gracias a sus buenos oficios también se confía a Caravaggio su primer gran encargo público: los retablos de la Capilla Contarelli. Este es uno de los pocos momentos relativamente prósperos y pacíficos en la vida del artista.

1599 – 1600

Si hasta este momento Caravaggio había pintado sólo para un público restringido, con el ciclo de la Capilla Contarelli afronta lo que la crítica llama «pintura histórica», es decir, pintura de carácter religioso. Tras numerosas tentativas y arrepentimientos, Caravaggio encuentra una solución a su problema: no reniega del realismo de sus primeros cuadros pero, dado que éste no puede coexistir con la «pintura histórica», tal y como la entienden en la época, reduce la historia a puros sucesos.

En La vocación, por ejemplo, vemos una acción que se consuma en un instante, un puro fenómeno ya que el pintor no se preocupa en describir los antecedentes ni las consecuencias. La iluminación del cuadro es constante, surgida de un único haz de luz y los personajes llevan ropajes modernos, recordando que la llamada de Cristo podría igualmente producirse aquí, ahora, de repente, y dirigirse, no sólo a un aduanero que juega delante de una mesa, sino también a cualquiera de nosotros, en pleno siglo XXI. Una forma personal de ver el arte, que le acerca a los hombres de todos los tiempos.

1601 – 1604

Al trabajo de la capilla Contarelli le siguen otros encargos públicos y numerosas peticiones privadas. Hacia 1600 pinta para la Capilla Cesari, La Conversión de San Pablo y la Crucifixión de San Pedro, mientras que se confía a Aníbal Carraci la bóveda del altar de la misma capilla, que representa La Asunción; para la lglesia Nueva pinta El descendimiento de Cristo en el sepulcro.

Durante ese tiempo lleva Caravaggio una vida peculiar. Van Mander le describe así: «acogiendo y aceptando todo con prudencia y riesgo, no considera las obras de maestro alguno…, no se dedica continuamente al estudio sino que, cuando ha trabajado un par de semanas se va a pasear durante un mes o dos, con el espadón al flanco y un criado detrás, o va de un juego de pelota a otro, muy proclive a peleas y alborotos».

En una de esas riñas hiere a Flavio Canonico, sargento de Castel dell’Angelo, y es encarcelado. Sale de prisión el 25 de septiembre de 1603, parece ser que por intercesión del embajador de Francia. En estas fechas realiza la Virgen de Loreto (Biblioteca Nacional de Nápoles), marchando posteriormente a la localidad de Tolentino, en las Marcas, donde permanece entre el 25 de octubre y el 8 de enero de 1604.

1605 – 1606

A su regreso de las Marcas le es asignada otra obra pública: La Virgen de Loreto. El 29 de julio de 1605 hiere al amanuense Mariano Pasqualone, notario de profesión. Con este motivo huye a Roma, pero a finales de agosto está ya de regreso en la ciudad.

En el mes de octubre entrega a la confraternidad de los palafreneros el retablo que representa a la Virgen de los palafreneros de Santa Ana. Destinado a la basílica de San Pedro, este cuadro nunca será colocado, sin embargo, sobre su altar. Al año siguiente también se rechaza su Dormición de la Virgen.

EI 29 de mayo resulta herido en el transcurso de una riña, en la que mata a Ranuccio Tomassoni, y se ve obligado a huir de Roma, esta vez para siempre.

1606 – 1607

Tras su huida de Roma inicia un largo peregrinaje por toda Italia que no terminará hasta su muerte. La primera y breve etapa de este exilio es la campiña romana: como señala Mancini, «el primer lugar al que se dirige es Zagarolo, donde hace una Magdalena y un Cristo camino de Emaús… y con estos dineros marcha a Nápoles».

Llegado allí, pinta hacia finales de 1606 Las siete Obras de Misericordia para el Pio Monte, La Virgen de Rosario y el David y Goliat. Mientras tanto, en Roma, se produce un hecho que atestigua la fama alcanzada por Caravaggio: La Dormición de la Virgen, rechazada por el clero de Santa Maria delle Scale, «porque la ha pintado con poco decoro, hinchada y con las piernas descubiertas», es adquirida por Rubens por cuenta del duque de Mantua. Antes de su partida, el cuadro será expuesto al público romano durante ocho dias. Caravaggio continúa siendo polémico.

1607 – 1608

Hacia finales de 1607 o principios de 1608, Caravaggio se traslada a Malta. Sus primeros trabajos son dos retratos oficiales del Gran Maestre Reinante, el noble francés Alof de Wignacourt. Pinta después la Degollación del Bautista, única obra autógrafa de Caravaggio, a la que siguen el San Jerónimo escribiendo y el Amorcillo dormido.

Recibido en la Orden de los Caballeros de Malta, cae después en desgracia, probablemente porque llega a saberse el verdadero motivo de su huida de Roma. Arrestado y encarcelado en los calabozos de Forte Sant’Angelo, consigue huir en octubre de 1608 y llega a Siracusa.

1608 – 1609

En Siracusa, donde la tradición da el nombre de «Oído de Dionisio» a la gruta de la roca que hay junto a la ciudad, pinta Caravaggio la Sepultura de Santa Lucía, por encargo del Senado siracusano. Terminado el trabajo, quizá porque todavía no se siente libre de las posibles represalias de los Caballeros de Malta, huye a Mesina.

Allí, recuerda Bellori, «pinta en la Iglesia de los Ministri degl’infermi, en la Capilla de’signori Lazzari, la Resurrección… El cuadro es grande y las figuras aparecen en una cueva, con la mayor luz sobre el desnudo de Lázaro y de quienes le sostienen, y es muy estimado por las imitaciones».

Realiza trabajos para la Orden de la Santa Cruz y para el Senado, además de atender encargos particulares. En agosto de 1609 «pasa de Mesina a Palermo, donde pinta otra Natividad».

1609 – 1610

Caravaggio, en espera de poder regresar a Roma, se traslada a Nápoles. Allí, no se sabe con exactitud por qué motivo, «fue tan malherido en el rostro que quedó casi irreconocible». No le faltan los encargos ya que, en pocos meses y todavía convaleciente, pinta cuatro cuadros entre los que se encuentran la Flagelación de Cristo y otro David y Goliat.

En julio de 1610 Caravaggio emprende el regreso a Roma, pero en Porto Ecole, guarnición española en los confines de los estados pontificios, es arrestado por un desgraciado error. Liberado al cabo de dos días, ya no encuentra la nave que debía conducirle a Roma. «Llegado a un lugar de la playa se acostó, enfermo de fiebre maligna y, sin ayuda humana, murió a los pocos días malamente, tan mal como había vivido.» Era el 18 de julio de 1610.