Henry Matisse

1869 – 1892

No es posible incluir a Matisse en ningún movimiento pictórico ni estudiar su obra a través de etapas diferentes puesto que su evolución no está marcada por una línea concreta: naturalismo, impresionismo, puntillismo, cubismo o abstracción. Matisse utilizó y se sintió interesado por todas estas técnicas, pero siempre desde un punto de vista reflexivo, como medio y punto de referencia para llegar a través de un intenso trabajo al descubrimiento y plasmación de su propio mundo interior, un arte que fuera reflejo de luz, color y tranquilidad. A pesar de que su vocación fue tardía su obra quedó como una de las más importantes de la historia del arte.

Matisse nació el 31 de diciembre de 1869 en Cateau-Cambrésis en el norte de Francia. Por iniciativa de su padre comenzó la carrera de leyes. Llegó a trabajar como pasante de un abogado, hasta que en 1890 una afección intestinal le obligó a permanecer largo tiempo en la cama. Durante esta convalecencia es cuando empezó a pintar. Dedicó también mucho tiempo a visitar museos, hasta que decidido a entregarse por completo al arte, abandonó definitivamente los estudios de derecho y se trasladó a París. Durante un año estudió en la Academia Julian donde enseñaba el pintor Bouguereau. Pasado este tiempo es admitido en la Escuela de Bellas Artes, en la que conoció a Manguin, Camoin y Rouault y siguió el curso de Gustave Moreau que ejerció sobre él una influencia decisiva.

1893 – 1898

Hasta 1897 Matisse permaneció en el estudio de Moreau y durante ese tiempo se dedicó a copiar en el Louvre a los grandes maestros del pasado, Poussin, Watteau, Chardin. Se sintió sobre todo atraído por este último del que realizó numerosas copias, una de las cuales adquirió el Estado y hoy se encuentra en el Ayuntamiento de Grenoble. Pronto comenzó a tener algunos éxitos y en 1896 expuso en el Salón de Otoño.

Después de buscar en los clásicos la solución a los problemas que le preocupaban, luz, espacio, color, valores estéticos, Matisse volvió por segunda vez a Bretaña, donde se encontró con el pintor inglés John Rusell, que le regaló dos dibujos de Van Gogh y le inició en las teorías impresionistas despertándole un interés que hasta entonces no había sentido por la luminosidad y el paisaje. Se sintió fuertemente atraído por esta pintura, que estudió más a fondo a través de las donaciones de la colección Caillebotte al Museo de Luxemburgo e influenciado por ese estilo empezó a pintar al aire libre.

1899 – 1903

Durante un viaje que realizó a a Londres, Matisse, siempre en busca de nuevas concepciones artísticas, se interesó por la pintura de Turner. A continuación permaneció un año lejos de París, primero en Córcegay por último en Fenouillet. Estas tierras del sur le descubrieron una luminosidad desconocida hasta ese momento y tuvieron una importancia singular en su evolución. Movido por su creciente interés hacia todos los estilos compró al marchante Ambroise Vollart «Los tres bañistas», de Cézanne, al que Matisse definía como el «padre de todos nosotros». También adquiere el molde del busto de Rochefort realizado por Rodin, La cabeza de niño, de Gauguin, y un dibujo de Van Gogh. La lectura del trabajo de Paul Signac De Delacroix a los neoimpresionistas le interesó vivamente.

El año 1900 estuvo lleno de dificultades económicas y se vio obligado a trabajar como decorador para ganarse la vida. Al mismo tiempo Matisse abrió un negocio de modas para ayudar a la economía familiar. En 1901, después de una bronquitis, se trasladó a Suiza para reponerse y allí, por medio de Derain, conoció a Vlamick, pintor que más adelante se integraría en el grupo fauve. Durante los años siguientes expone junto a sus viejos compañeros del atelier Moreau en la Galería de Berthe Weill. En 1903 participó nuevamente en el Salón de Otoño y montó una exposición retrospectiva en memoria de Gauguin, muerto el año anterior.

1904 – 1906

En junio de 1904 expuso por primera vez en la Galería de Ambroise Vollard, el marchante más importante de la época. Durante el verano en Saint Tropez con Signac y Cross, comenzó a experimentar la pintura divisionista, o puntillista, técnica consistente en armonizar puntos de color que adquieren forma en la retina. Siguiendo este método pintó Lujo, calma y voluptuosidad. El título lo extrajo de unos versos de Baudelaire y refleja de forma intuitiva las vivencias estéticas del arte y la vida de Matisse. Este cuadro lo expuso en el Salón de los Independientes y lo adquirić Signac. El verano de 1905 transcurrió en Collioure con Derain, y siempre inquieto abandonó pronto la técnica del puntillismo en favor de una mayor libertad expresiva para poder plasmar ese color lleno de fuerza bajo la luz del Mediterráneo.

El resultado de estas reflexiones se conoció en el Salón de Otoño de 1905. La exposición supuso una nueva ruptura hacia la libertad total, tanto que el crítico Louis Vauxcelles denominó al grupo «artistas fauves», nombre con el que se conocería este movimiento. De esta época es «Mujer con sombrero» , que compraron los hermanos Stein. Durante un viaje que realizó a Argelia, Matisse se sintió enormemente impresionado por la cerámica y los tejidos populares de aquel país siendo de esta manera el primer pintor europeo que demostró interés por el arte negro.

1906 – 1911

En la casa de Gertrude Stein, importante centro cultural, se conocieron Matisse y Picasso, otro de los grandes genios de la pintura y como él un estudioso incansable, siempre a la cabeza de todos los movimientos importantes del arte. De ambos pintores el mismo Picasso diría que eran dos concepciones distintas con una misma meta: la búsqueda de nuevas formas de expresión. Después de un viaje a Italia, pintó «El lujo», «Desnudo azul», un retrato de su hija que se titularía «Margarita leyendo» o «La lectora» y «Joven marinero II». En 1908 organizó en su estudio con la ayuda del pintor alemán Purmann y de Saralh Stein una escuela donde comenzó a enseñar hasta 1911. También influenciado por el recuerdo de la obra escrita de Signac, empezó a publicar en la «Grande Revue», sus «Notas de un pintor». Continúa creciendo; el ruso Serge Sčukin que había empezado a coleccionar sus obras, le encargó un nuevo cuadro, «La Danza y la Música», y después de trabajar en él durante un año, Matisse se trasladó a Moscú para instalarlo en casa del coleccionista. Durante este año expuso en Londres Estocolmo, Moscú y en Nueva York en la famosa Galería 291 de Alfred Stiegliz.

1912 – 1914

Siempre infatigable, Matisse viajó en 1912 a Marruecos en busca de nuevos enfoques, acompañado de los pintores Camoin y Marquet a los que había contagiado su entusiasmo hacia esas tierras. También expuso en Nueva York, Colonia y Londres. En 1913 se celebró la gran Exposición del Armory Show, en la que participó Matisse. Al estallar la guerra envió a sus hijos a Collioure porque temía ser movilizado. No fue así y al ser declarado inútil se reunió con su mujer y con Marquet en Niza. Pintó Puerta-ventana en Collioure y Vaso con peces rojos, donde empezó a plasmar una visión nueva del volumen y el espacio más plana y colorista, y el Retrato de Yvonne Landsberg. Con esta obra daba un nuevo paso adelante en el estudio analítico del espacio dentro del lienzo. En una carta a Alfred Barr, comentaba: “… Las líneas en el retrato de la señorita Landsberg son estructurales y las he colocado alrededor de la figura para conferirle una mayor dilatación en el espacio. “

1915 – 1922

Los años de la guerra, pese a la belleza pausada del paisaje de Niza, donde permanecía, influyeron en la paleta de Matisse que en lugar de colores claros y encendidos habituales, empezó a utilizar grises y violetas en sus tonos más oscuros. En 1916 pintó Los marroquíes y Calabazas. En estos cuadros comenzó a emplear el negro como color de luz, al tiempo que ensaya líneas geométricas y reduce las masas a formas elementales, técnica que obliga a pensar en lo que más adelante se llamará abstracción geométrica. Matisse definió esta obra comoe «una composición de objetos que no se tocan pero que participan de la misma intimidad».

Las exposiciones se sucedieron durante todo 1917, año en el que conoció y trabó amistad con Renoir. En 1918 expuso junto a Picasso en la Galería Paul Guillaume y al año siguiente diseñó la escenografía y vestuarios para un ballet de Djaghilev con coreografía de Massine y música de Stravinsky. Durante esta época, quizá influenciado por el ambiente musical de su trabajo, se interesó por el piano. La Lección de piano fue la incursión más característica y lograda que el pintor realizó en el campo del cubismo. 

1923 – 1933

En Moscú, las colecciones de Ščukin y de Morosov, que comprendían muchísimas de las obras más importantes de comienzos de siglo, pasaron después de la Revolución de Octubre a formar parte del Museo de Arte Occidental. En 1924, Matisse terminó el Gran desnudo sentado. La fama de Matisse se extendía por el mundo durante los años siguientes, expuso en Nueva York y Copenhague, pero sobre todo se dedicó a la escultura y los grabados. En 1929, viajó hasta Tahití visitando Nueva York, San Francisco y Merion, Pensilvania, donde el Doctor Barnes, un antiguo coleccionista de sus obras le encargó un gran mural. También ilustró para el editor Skira la Poesía de Mallarmé. En 1930 formó parte del jurado del premio Carnegie de Pittsburgo, del que fue ganador el año anterior y que en esta ocasión recayó en Pablo Picasso. En 1931 terminó la primera versión del ciclo de decoración al que tituló La Danza y que le había encargado Barmes, pero las medidas estaban equivocadas; Matisse no quiso corregir el primer trabajo y comenzó una nueva versión que en 1933 instaló definitivamente en Merion; terminada la obra se fue de vacaciones a Venecia y Padua donde se dedicó sobre todo a admirar los frescos de Giotto.

1934 – 1943

Incansable a la hora de buscar fórmulas de expresión y no contento con profundizar en la pintura y escultura Matisse comenzó a trabajar en obras de tapicería. En 1935 realizó sobre tapiz La ventana en Tahití, e ilustró con aguafuertes el Ulises de Joyce. Ese mismo año pintó Desnudo rosa, El sueño y Ojos azules. Durante los años siguientes diseñó los escenarios y vestuarios del Rojo y negro de Sciostakovic para el ballet ruso de Montecarlo. En esta época inmediata a la Segunda Guerra Mundial, Matisse mantuvo una actividad intensa. La evolución de su manera de hacer arte prosiguió siempre encaminada hacia la búsqueda del estilo puro y del refinamiento y enriquecimiento de la forma. El título del cuadro de 1904, Lujo, calma y voluptuosidad, fue desde entonces para Matisse un programa estético. Refiriéndose a sus ideas artisticas escribió: «lo que sueño es un arte de equilibrio, de pureza, de tranquilidad, sin motivos de preocupacion o de inquietud que sirva para todos los trabajadores intelectuales, tanto para el hombre de negocios como para el artista de las letras, un sedante, un calmante cerebral, algo parecido a un buen sillón que repone de las fatigas.»

1944 – 1954

Terminada la angustia de la guerra que le afectó dolorosamente con el encarcelamiento de su mujer y la deportación de su hija Margarita por sus actividades partisanas, Matisse expuso en Londres junto a Picasso en el Victoria and Albert Museum. En 1947 publicó Jazz, una colección de reproducciones al temple y de papeles recortados que se pueden considerar como la sublimación de la forma hasta la esencia y la abstracción absoluta. Recortar papeles de colores fue para Matisse como diseñar el mismo color. En 1948 inició la decoración dela Iglesia del Rosario de Vence, trabajo en el que estuvo ocupado hasta el 50. A pesar de las enfermedades que le debilitaban, el maestro trabajó incansable hasta el día de su muerte que tuvo lugar en 1954. Pero hay que señalar que ya antes de esa fecha, Matisse había conseguido el reconocimiento, la fama y las muestras de consideración de sus contemporáneos recibiendo mientras vivió el trato de un personaje inmerso en la historia. El recuerdo más auténtico se encuentra en esta breve frase extraída de una carta que en 1950 escribió a su amigo André Rouveyre: «… espero que por mucho tiempo que viva, pueda morir siempre joven.»