Pieter Paul Rubens

1577 – 1592

Pieter Paul Rubens, gran pintor flamenco del siglo XVI, es el máximo representante del gusto barroco en Europa central y septentrional. Nace en Siegen, cerca de Colonia, Alemania, el 28 de junio de 1577. Su padre, un abogado flamenco que simpatizaba con los protestantes, se vio envuelto en los contrastes religiosos de su país y tuvo que dejar Amberes para refugiarse en Alemania. Se trasladó con su familia a Colonia y allí fue hecho prisionero y confinado después a la pequeña ciudad de Siegen.

En 1587, Jan Rubens y su mujer, Maria Pypelinck, vuelven con sus hijos a Amberes. La ciudad, duramente afectada por los intereses comerciales de la guerra contra España, atraviesa por aquellos años un período de crisis económica y cultural. Rubens frecuenta inicialmente las lecciones del latinista Rombaut Verdonck. Allí es compañero de Baltasar Moretus que con el paso del tiempo, se encontrará al frente de una casa de ediciones de reconocida fama fundada por Plantin. A pesar de que no pudo permanecer allí más que algunos meses, le sirvieron a Rubens durante toda su vida.

A los catorce años entra como paje al servicio de la condesa Lalaing, donde, además de completar su educación, aprende a desenvolverse en los círculos cortesanos, aprendizaje que le sería muy útil posteriormente. En este período se desarrolla su vocación por la pintura. Su primer maestro es un mediocre pintor, Tobías Verhaecht; continuó después sus estudios con otro artista, Adam von Noort, hasta que finalmente, Otto Vaenius le inicia en los ideales clásicos del Renacimiento italiano.

1593 – 1599

En 1593 Rubens entra a formar parte del estudio de Adam van Noort, maestro de limitada capacidad pero muy considerado en el Amberes de final del siglo XVII y junto al que se forman numerosos pintores. Entre los cuadros del maestro van Noort se encuentra la Piedad, pintado en este período y que lo muestra muy ligado a la tradición flamenca Cuatro años después, Rubens ingresa en el estudio de Otto van Veen, más conocido como Venius, pintor manierista que había permanecido algunos años en Roma en contacto con Federico Zuccari.

En 1588, Rubens se inscribe como maestro pintor en el gremio de San Lucas de Amberes, adquiriendo así el derecho a vender sus obras y abrir un estudio por su cuenta. A los veintiún años se le puede considerar ya como pintor, aunque tuvo alumnos más precoces como Van Dyck. Por estos años se hallaban ocupados en la pintura y en el grabado unos trescientos maestros en una ciudad como Amberes, que no tenía más que 169 panaderos y 78 carniceros.

1600 – 1603

El 9 de mayo de 1600, Rubens se traslada a Italia, donde su hermano Felipe trabaja en Roma como bibliotecario, visita Venecia y poco después se establece en Mantua, en la corte de Vincenzo Gonzaga, como pintor de corte y director de las colecciones ducales. El 5 de octubre, y posiblemente acompañando al duque, asiste en Florencia a las bodas por poderes de María de Médicis con Enrique IV. En julio de 1601 se traslada a Roma con una carta de recomendación para el cardenal Montalto. En la capital del catolicismo, el joven pintor realiza numerosas reproducciones de la Antigüedad, como el esbozo del Torso del Belvedere y pinta tres cuadros para la iglesia de Santa Cruz de Jerusalén, por encargo del gobernador de Flandes.

De regreso a Mantua, emprende su primera misión diplomática: el duque Gonzaga le envía a España con el encargo de entregar al rey Felipe lll una colección de obras de arte. En España pintó varios cuadros y entre ellos destaca Heráclito y Demócrito, actualmente en el Museo del Prado de Madrid. El duque de Lerma le encarga en El Escorial su magnífico Retrato a caballo y una serie de los doce apóstoles. Entre los cuadros que pintó en Italia se encuentran Justo Lipsio y sus discípulos, Invención de la Vera Cruz por Santa Elena, actualmente en Grasse, Francia, y La Virgen en la gloria de los ángeles, pintado para la iglesia de Santa María en Veticella de Roma, donde hoy se encuentra.

1604 – 1607

Desde el comienzo de 1604, hasta noviembre de 1605, Rubens trabaja en Mantua para Vincenzo Gonzaga del que recibe un sueldo de 400 ducados anuales. Esta pequeña ciudad conserva una gran tradición artística. El encargo más importante de este período es un tríptico para la iglesia de los jesuitas: la Transfiguración, el Bautismo de Cristo y la Trinidad adorada por Vincenzo Gonzaga y su familia. Sus obras, que poco después serían divididas y dispersadas por diversos museos, muestran ya una plena afirmación del estilo y color rubenianos.

Entre 1605 y 1606, Rubens reside en Génova, donde realiza numerosos retratos de banqueros y damas de la nobleza. Mientras tanto y por encargo de los frailes de la Congregación del Oratorio, pinta una Adoración de los Pastores para la iglesia de San Felipe de Neri de Fermo. De regreso a Roma, termina los cuadros para la Iglesia Nueva: de la Adoración de la Virgen con Ángeles y Santos, existe una primera versión y una segunda versión, todavía en el altar mayor de la Iglesia Nueva.

Sus cuadros de esta época rebosan una concepción heroica de los temas. Lo natural y lo sobrenatural, lo mundano y lo sacro se dan la mano en su pintura sin distanciamiento alguno. Rubens ha asimilado toda la cultura naturalista del Renacimiento de manos de la escuela italiana, ha asumido el sentido mitad bíblico mitad pagano de Miguel Angel y la imagen mítica de Tintoretto.

1608 – 1615

En 1608, Rubens regresa a Amberes, junto a su madre moribunda. Se establece allí, «ligado con áureas cadenas» al servicio de los regentes de Flandes, Isabel y Alberto, con un salario anual de 500 florines. En 1609 se casa con Isabel Brant adornando su magnífica casa con tesoros de arte. En su autorretrato con Isabel prevalecen aún las severas tonalidades de la objetividad flamenca sobre la exuberancia del colorido italiano. En este cuadro, la libertad en la manera de posar de las dos figuras y su disposición en la superficie del lienzo, la tonalidad dorada de las tintas y el bosquejo del paisaje entrevisto tras las hojas de los árboles, crean efectos de espacios infinitos característicos ya de la pintura barroca. Los encargos oficiales se suceden.

Entre 1609 y 1612 realiza el tríptico Erección de la Cruz, pintado para la iglesia de Santa Wallburga y que actualmente se encuentra en la catedral de Amberes. La Erección rompe ya los esquemas de composición de los cuadros religiosos flamencos. El Descendimiento de la Cruz se encuentra en la misma línea ambos cuadros constituyen unas extraordinarias decoraciones brillantemente ejecutadas pero carentes de cualquier intento de expresión sobrenatural. En la Caída de los Condenados, otro cuadro de este período, el brillante ritmo de composición en curvas y espirales trazadas con potentes y rápidas pinceladas, se despliega con toda su fuerza.

1616 – 1621

Siguen años de intensa y feliz actividad para Rubens. Pinta entre otras cosas, numerosas escenas de caza, como Rómulo y Remo y el magnífico Rapto de las hijas de Leusipo, calificada como la obra más clásica del mundo barroco. Realiza también en este período la Asunción para la catedral de Amberes. Hacia 1620 pinta el cuadro Golpe de lanza que supone una audaz composición de cuerpos y de contrastes de luz. Del mismo período es el Sileno borracho y el Martirio de Santa Ursula.

Su vida familiar es muy afortunada y existen excelentes cuadros de su esposa Isabel y sus hijos como Los hijos de Rubens e Isabel que se encuentra en la Galería Liechtenstein de Viena. Los encargos se multiplican mientras tanto y, en estos años, el más importante de ellos lo constituyen los treinta y nueve cuadros para la iglesia de los jesuítas de Amberes.

1622 – 1625

En 1622, Rubens es ya famosísimo, Maria de Médicis le invita a Paris encargándole la decoración de su palacio favorito, el Luxemburgo, con escenas que conmemorarán y glorificarán su vida y la de su marido. Rubens dedicó mucho tiempo a la enorme tarea de pintar los 21 cuadros y tres retratos de tamaño natural encargados. El resultado es un alarde de imaginación e inventiva: dioses griegos, figuras alegóricas y todo un mundo poblados de seres festivos que celebran y glorifican a los reyes de Francia.

La actividad diplomática de Rubens se inicia en este período. Isabel, la regente de Flandes, le envía como intermediario de paz a las provincias del norte. En 1623 visita la Haya y cinco años más tarde se traslada a España. En 1625, Rubens pinta su Autorretrato que se encuentra en los Uffizi de Florencia y la gran Adoración de los Magos composición teatralmente grandiosa.

1626 – 1628

En 1626 muere la primera mujer de Rubens, Isabel Brant. Dos años antes, Rubens ha pintado uno de sus últimos retratos que refleja ya una mirada dulcemente melancólica. Tras la muerte de Isabel Rubens se vuelca con mayor intensidad en su actividad diplomática. En Paris conoce al duque de Buckingham, ministro de Carlos I. En 1628 se traslada a Madrid, a la corte de Felipe IV donde realiza algunos retratos del rey. Estudia atentamente las colecciones imperiales y realiza durante esta estancia, numerosas copias de Tiziano, Rafael y Tintoretto, demostrando un inagotable interés hacia la pintura italiana del Renacimiento.

Se ha subrayado que el método de trabajo del taller de Rubens, ha sido posible gracias a la interpretación clásica del proceso de creación artística y de la organización racional del trabajo de arte, que fue empleado de modo sistemático por Rafael y que separa fundamentalmente Ia concepción de la obra artística de su ejecución.

1629 – 1635

En 1629, Rubens se traslada a Londres para concluir un tratado entre las dos potencias y en la corte de Carlos I, es nombrado caballero. Allí pinta una Alegoría de la paz y de la guerra y acepta el encargo para la decoración pictórica de la Banqueting Hall.

En 1630, Rubens contrae nuevo matrimonio con una muchacha de dieciséis años, Elena Fourment, cuya joven belleza puede admirarse en los numerosos cuadros que Rubens hizo de su esposa a lo largo de su matrimonio. No se cansó nunca de multiplicar su imagen. Uno de estos primeros cuadros describe en una atmósfera de poético idilio, la entrada de la joven esposa en la casa del pintor. Al mismo período pertenece el Jardín de Amor. Especialmente famoso es el Retrato de Elena Fourment con abrigo de pieles en el que destaca su belleza flamenca y la blancura de su piel.

1635 – 1640

Hacia 1635, Rubens abandona la actividad diplomática y cada vez con más frecuencia se retira al campo, a la mansión de Steen que compra en 1635, una enorme finca con un castillo y numerosas dependencias a la orilla del mar. Como escribe a su amigo Peiresc: ..«resolví forzarme a mí mismo para romper las cadenas de la ambición y recuperar mi libertad». Rubens acepta todavía numerosos encargos, como la decoración de las veinticinco habitaciones del pabellón de caza Torre de la Parada, para Felipe IV.

Según transcurre el tiempo la vida en el campo estimula en el artista el gusto por la pintura de paisajes, los temas campestres como La Kermesse y La vuelta de los campos, son cada vez más frecuentes. Según Leo van Puyvelde «en un paisaje de Rubens las características objetivas del sitio representado importan menos que la concepción del artista». Un último y bellísimo autorretrato parece concluir la brillante carrera del pintor.

A principios de 1640, se agrava la gota que desde hacía ya largo tiempo le paralizaba. Además, sentía fuertes dolores en las manos y se encontraba consumido por la artritis. En abril, escribe así a su amigo el escultor Duquesnoy: «la muerte está a punto de cerrarme los ojos». El 30 de mayo de ese mismo año y según su voluntad, se le entierra en la iglesia de San Jorge, en Amberes. El radicalismo artístico que alcanzó al fin de sus días, no dañó al pintor ante su público que siempre vió en él al artista más grande de su siglo.