Tiziano Vecellio

1490 – 1508

Tiziano Vecellio, nace en Pieve di Cadore, «país alpino, lleno de torrentes y de nieve…», en el seno de una familia ilustre. Su padre, Gregorio, es un hombre bondadoso dotado de ingenio y fortuna. No se conoce con exactitud la fecha de su nacimiento, pero los biógrafos de su época lo sitúan hacia 1477, atribuyéndole así una vida larguísima. Hoy día, la opinión unánime es que vino al mundo entre 1488 y 1490, fechas más coherentes, a la hora de considerar el comienzo de su actividad pictórica que tiene lugar hacia 1508.

Tiziano llega a Venecia cuando cuenta nueve años, junto con su hermano Francisco a casa de su tío «para aprender los primeros principios de algún docto maestro de tal modo que puedan ejercitar las facultades y disposiciones que demuestran tener». Después de una primera etapa en el taller de Sebastián Zuccato, Tiziano pasa al de Gentile y después al de Giovanni Bellini, que se encuentra a la cabeza de la escuela de los pintores venecianos. Aquí es donde tiene la oportunidad de establecer los primeros contactos con Giorgione, el pintor más original de Venecia, a quien Tiziano elige como maestro.

En 1508 se decide reconstruir el viejo edificio del Fondaco dei Tedeschi y encargan a Giorgione la restauración de los frescos de las fachadas exteriores. Giorgione, a su vez, propone a Tiziano la decoración de las zonas laterales. El pintor escribe después: «Tiziano realizó una Judith admirable tanto en lo que se refiere al diseño como al colorido.»

1508 – 1520

A partir de este año se difunde la fama de Tiziano que, en diciembre de 1510 es invitado a Padua donde pinta los admirables frescos de la Scuola del Santo. Para Tiziano la conquista de la realidad no se separa de la asociación del espacio y la perspectiva. En estas pinturas aparecen ya las características que le definen, como se puede comprobar en las figuras ampulosas y serenas, el gusto por el color y la habilidad en la estructura de la composición.

Este mismo año muere Giorgione y Tiziano termina algunas de las obras de encargo que el artista deja inacabadas. En 1513 Pietro Bembo, secretario del Pontifice León X invita a Tiziano a permanecer en Roma como pintor de la corte pontificia pero él rechaza la oferta y pinta para la iglesia veneciana de Santa María Gloriosa dei Frari, la Assunta, en el altar mayor.

Este mismo año inicia sus contactos con Alfonso I de Este, en Ferrara, quien le encarga una serie de obras para decorar su gabinete. Así nacen Ofrenda a la diosa de los amores, Bacanal y El triunfo de Baco.

La primera etapa de la obra de Tiziano se encuentra visiblemente marcada por la influencia de Giorgione, como se observa en Alegoría de las tres edades de la vida. También en El amor sacro y el amor profano interpreta la técnica y el estilo de Giorgione, con mayor riqueza expresiva que su maestro. Más adelante, Tiziano abandona la influencia de Giorgione y busca caminos de expresión más vivos y personales que le ayudarán a descubrir su propio lenguaje pictórico.

1521 – 1526

Su fama se va extendiendo y a partir de este momento a Tiziano le surgen numerosos encargos. En 1521 conoce a Cecilia, con la que se casa cuatro años después y tiene dos hijos, Pomponio y Horacio. Viven en Venecia modestamente, donde Tiziano conserva su estudio. En 1522 termina el Políptico Averolsi (S. Nazario, y San Celso, Brescia), donde las figuras adquieren un aire monumental, así como gran dinamismo y vitalidad. Su obra durante estos años se extiende también a los retratos en los que mantiene en un principio las rectrices de Giorgione.

Por esta época pinta a Vicenzo Mosti, Los dogos Grimani y Gritti, y el cuadro de Federico Gonzaga. La Bacanal, que Tiziano pinta por encargo del Duque de Ferrara, le sirve para desarrollar su concepto del desnudo y su habilidad para jugar con luces y sombras. Este cuadro, junto con Ofrenda a la diosa de los amores será regalado más adelante a Felipe IV por el cardenal Ludovico Ludovisi. El triunfo de Baco sigue a las obras anteriores y Tiziano, para su ejecución, se inspira en Cátulo y Ovidio.

En 1520 realiza el retablo de San Francisco de Ancona. Posteriormente en 1526 termina la Virgen de la familia Pesaro, iniciada en 1519 por encargo de Jacobo Pesaro para el altar de la Concepción de Santa María Gloriosa dei Frari, obra de gran realismo y con gigantescos elementos arquitectónicos ordenados en elaborada perspectiva. Para Palluchini «mediante un cromatismo brillante, de timbre cada vez más rico y más sensual, que le sirve para sugerir plenamente el espacio plástico, restaura Tiziano el concepto de una belleza armoniosa».

1527 – 1530

En 1527 llegan a Venecia Pietro Aretino huyendo del saqueo de Roma y Jacopo Sansovino. Tiziano inicia con ellos una profunda amistad, sobre todo con Aretino también llamado «látigo de los príncipes», que le temían por su mordacidad.

En 1528 se convoca un concurso en Venecia para realizar el retablo con La muerte de San Pedro mártir, en el que destaca Tiziano frente a otros rivales ilustres como Palma el Viejo y Giovanni Antonio de Pordenone. Al año siguiente, Miguel Ángel acude a Venecia y comenta su sorpresa al comprobar «que el arte había podido llegar a niveles tan altos». De igual modo afirma que «sólo Tiziano era digno del nombre de pintor».

En 1530 se produce un hecho fundamental en la vida de Tiziano, ya que establece contacto con Carlos V en la coronación imperial por el papa Clemente VII. Carlos V se convierte en su mecenas y le encarga todos sus retratos. A cambio le concede los títulos de Conde del Palatinado y Caballero de la espuela de oro.

Este mismo año muere su mujer, Cecilia, con la que ha tenido también una hija llamada Lavinia. Por otra parte su hijo Pomponio inicia la carrera eclesiástica. Tiziano retratará más adelante a Lavinia, a quien considera, con sus propias palabras, «la dueña absoluta de mi alma. El primer retrato que Tiziano realiza a Carlos V en 1530 se considera perdido según testimonia Vasari.

1531 – 1540

En 1531 Tiziano se traslada a una hermosa casa con jardín, cerca del lago Birri. Este año pinta el cuadro Carlos V con su perro y el retrato del Cardenal Ippolito de Medici. Al realismo sigue añadiendo el pintor un cierto grado de idealización, motivado por el carácter de los personajes

En este momento comienza sus relaciones con el duque de Urbino, Francisco María della Rovere, para quien pinta la Magdalena penitente, y los retratos de Eleonora Gonzaga y Francisco María della Rovere. A lo largo de estos años Tiziano, se acerca al «manierismo» y pinta formas musculosas, movimientos serpenteantes, composiciones un tanto confusas enmarcadas por fuertes contrastes. Claros exponentes son La presentación de María al Templo, con abundantes elementos arquitectónicos y la Alocución de Alfonso de Avalos, marqués del Vasto que se encuentra en el Prado, con retorcidas figuras y abundancia de personajes.

En La coronación de espinas el «manierismo» de Tiziano se contempla de un modo más diáfano que en ningún otro cuadro suyo. En el retrato, sin embargo, la huella de esta corriente es menor. Los personajes muestran su personalidad gracias a la aguda penetración psicológica que manifiesta el artista en cada uno de los modelos.

Por otra parte, la riqueza de su color descubre la belleza de la realidad, buscando el aspecto lírico de todos los sucesos humanos o encontrando en la naturaleza ese hermoso escenario basado en un sereno equilibrio En este momento llega Tiziano a la cumbre más alta de su carrera en cuanto a prestigio, fama y consideración.

1541 – 1547

En agosto de 1541 obtiene de Carlos I una pensión de 100 ducados y dos años más tarde acude a Ferrara para asistir a la reunión entre el emperador y el papa Paulo III, de quien realiza un retrato, definido como «un milagro de su pincel». En esta etapa termina una Natividad para la catedral de Novara y envía a Carlos I un retrato de su difunta esposa, lsabel de Portugal.

En 1545, después de permanecer en Urbino, viaja a Roma donde el Papa Paulo III le dedica una calurosa acogida en el Vaticano. Visita la ciudad acompañado por Vasari y Sebastiano del Piombo, y tiene un encuentro con Miguel Ángel. Después se dedica a pintar una serie de lienzos para la familia Farnesio, quienes habían invitado al artista en numerosas ocasiones con objeto de que conociera Roma. Entre sus cuadros de esta etapa romana se distinguen Danae y el retrato de Paulo III con sus sobrinos Alejandro y Octavio Farnesio, escena que en palabras de Palluchini «posee un dramatismo digno de Shakespeare».

Pronto abandona la ciudad, a pesar de las atenciones que le dispensan, disgustado por las intrigas de los artistas, no sin antes empaparse del arte clásico que estudia con gran interés entre las numerosas ruinas. En su viaje de regreso, Tiziano visita Florencia y ofrece sus servicios al gran Duque. Ya en Venecia continúa su retrato del nuevo dux, Francesco Donato y termina el retablo del Duomo de Serravalle.

En 1547 se traslada a Augsburgo, atendiendo a la llamada de Carlos I, y monta un taller para poder llevar a cabo los encargos realizados por los participantes en la Dieta del Sacro Imperio.

1548 – 1553

En esta época de Augsburgo pinta una de sus obras maestras como retratista Carlos V sedente, de excelente expresión y colorido. Otro de sus mejores cuadros es Carlos V en la batalla de Mühlberg, de gran fuerza psicológica, hasta el punto de que Frizzoni lo considera «como el primer retrato del mundo».

En 1548 se traslada de Venecia a Milán para pintar el retrato de Felipe, el hijo del emperador Carlos V. Posteriormente le vuelve a retratar dos años después, cuando el príncipe tiene veinticuatro años, para enviar el cuadro a la reina de Inglaterra MarÍa Tudor, futura esposa del príncipe Felipe.

Ese mismo año termina Venus y el amor y Venus y la música temas muy del gusto de Tiziano, donde muestra su ideal del desnudo femenino. A Felipe II también le atrae su pintura y le encarga obras de tema profano y religioso, como Santa Margarita, para el Escorial y San Jerónimo. En cuanto a temas paganos pinta Venus y Adonis y Danae. La primera se inspira en Las metamorfosis de Ovidio y con ella consigue una gran perfección en el estudio del desnudo. En esta composición muestra una habilidad maestra en el juego de las luces y las sombras.

El retrato que Tiziano pinta a Isabel de Portugal en 1548, cuando la emperatriz ya estaba muerta, tomando como modelo un original flamenco posee suaves tonalidades cromáticas, y en conjunto, transmite una atmósfera cargada de melancolía. También corresponde al mismo año el retrato del Cardenal Antonio Perrenot de Granvella.

1554 – 1563

El último período de la obra de Tiziano se caracteriza según los críticos, por la pérdida de materialidad y el realce del valor cromático de sus cuadros. En 1555 se casa su hija Lavinia y Tiziano, preocupado por su seguridad económica, le concede una dote de 1.400 ducados, cifra considerable en su época.

Este mismo año abdica Carlos I y se retira al monasterio de Yuste, llevándose consigo el lienzo de Tiziano Adoración de la Trinidad. Tiziano, mientras tanto prosigue incansable su trabajo. En cuanto a su vida familiar, uno de sus hijos, Horacio, cae gravemente enfermo en Milán y el pintor se reconcilia con su otro hijo, Pomponio, con el que no mantenía buenas relaciones.

Dos años más tarde pinta Diana y Acteón, El rapto de Europa y Diana y Calixto, donde deja de interesarse por los detalles formales para profundizar en la abstracción de la luz y el color. En el terreno del retrato realiza Fabricio Salvaresio, el Hombre de la Palma y su Autorretrato, donde se descubre a sí mismo con una expresión que impresiona por su patetismo.

Entre 1554 y 1567 pinta El martirio de San Lorenzo, que se encuentra en El Escorial, obra ya barroca por el movimiento de las figuras y los efectos del claroscuro. Como escribe Barrio Moya en sus últimos años, Tiziano «no puede olvidar su gusto por la temática clásica, aunque ahora ya no presenta los alegres temas de su juventud sino que recurre a la brutalidad sin paliativos, a la violencia sin concesiones, expresadas en colores cálidos con predominio de los rojos».

1564 – 1567

En 1564 Tiziano envía a Felipe II la Ultima cena y el retrato de la Reina de los romanos. Ese mismo año se dedica, junto a su hijo Horacio, al comercio de maderas. Mientras tanto firma en Brescia un contrato para pintar tres lienzos que se colocarán en el Palacio.

Al año siguiente, enseña a un grupo de alumnos, en Pieve di Cadore, las técnicas para pintar frescos. En este sentido escribe: «Yo he querido siempre a mi patria y he tratado continuamente de favorecerla». En mayo de 1565 llega a Venecia Giorgio Vasari, que encuentra a Tiziano «muy viejo, pero dispuesto siempre a pintar y con los pinceles en las manos», En efecto, en estos años pinta una Magdalena penitente, San Pedro mártir y Santa Catalina que envía a Roma. También termina para Felipe II una segunda versión del Martirio de San Lorenzo. En noviembre ofrece al emperador Maximiliano II modelos de sus cuadros ejecutados para Felipe II.

En 1567 pinta su último Autorretrato, que se conserva en el Prado, considerado por los estudiosos como anticipo de otro gran maestro, Rembrandt, por su técnica pictórica. El retrato del anticuario Jacopo Strade, también sigue el mismo esquema que el anterior.

Tiziano es objeto de admiración en todas partes: «vienen a Venecia las multitudes para contemplar las bellezas de tan privilegiado lugar, pero también para ver a Tiziano, único entre los pintores, como es única Venecia en todo el universo.»

1567 – 1576

El pintor termina en 1575 su cuadro Felipe II después de la victoria de Lepanto ofrece al cielo al príncipe Don Fernando y La religión socorrida por España. Los últimos años de la vida de Tiziano se hallan impregnados por el sentimiento religioso, que traslada a sus cuadros como en San Sebastián composición en la que presenta al mártir en su expresión más doliente.

No obstante no llega a abandonar su afición a los temas clásicos, que trata ahora más crudamente. Entre ellos, Tarquinio y Lucrecia y Marsias desollado, de gran fuerza expresionista. Su última obra es la Piedad realizada para la capilla de la crucifixión de Santa María Gloriosa dei Frari. Esta obra queda interrumpida por la muerte de Tiziano, y la continúa Palma el Joven.

El 27 de agosto de 1576 una epidemia de peste pone fin a la obra del artista, en Venecia. Por deseo expreso suyo es sepultado en Santa María Gloriosa dei Frari. Venecia, olvidando los días terribles por los que atraviesa, despide al pintor con un solemne funeral y sus habitantes le rinden su última despedida. Poco depués muere también su hijo Horacio.

Tiziano era un hombre agradable, cordial, de agudo ingenio y de amena conversación. En el último homenaje, Venecia conserva la imagen «de su personalidad amable, hasta el punto de que quien hablaba con él una vez le recordaba para siempre». Para Palluchini, haber dado «traducción poética a esta honda angustia de nuestro ser interior sigue siendo la prueba suprema de la imaginación expresiva de Tiziano».